“la regla del 90/10” que nos dice que es mucho más influyente la reacción que manifestamos ante los acontecimientos que los propios acontecimientos en sí. De hecho, tan solo el 10% de nuestra vida está determinado por lo que nos pasa: cometer un error, el retraso del avión o los atascos de tráfico que nos hacen llegar tarde al trabajo, por ejemplo.

Por otro lado, el 90% está directamente relacionado con la manera en la que reaccionamos ante estas situaciones que suponen el 10%. Está demostrado como en una misma situación las personas reaccionan de maneras muy dispares. En función de la reacción primaria que tengan ante el hecho disparador que acaba de acaecer, podrán beneficiarse o no de un día más o menos agradable.

Es decir, nuestra reacción ante una adversidad, puede mejorar o empeorar el resto de nuestro día, de nuestra semana o incluso del año. Todo depende de nosotros.

Tener esta regla presente es importante ya que nos hace ser conscientes de que controlamos la mayor parte de nuestra vida: el 90%. También nos libera de sentir emociones inútiles, al hacernos ver que existe un 10% sobre el que no tenemos ningún control.