Uno de los mayores retos de los ejecutivos de hoy es lograr ese balance entre su vida profesional y su vida familiar donde el tiempo parece ser su mayor enemigo.

Hace unos meses tuve la oportunidad de trabajar con un un ejecutivo de alto nivel, que me contrató para ayudarle a lograr una mejor gestión de su tiempo, es decir el tiempo no le alcanzaba para la cantidad de cosas que tenía que hacer. Luego de algunas sesiones descubrió que su mayor problema era que no tenían una planificación estructurada a la que le diera seguimiento de una forma disciplinada.

Hay que tener claro que los ejecutivos tenemos familia, esposa, hijos y algunos hasta nietos, ellos son parte de nuestro tiempo y nosotros también, por tanto tienen que velar por esas dos empresas: en la que laboramos y en la que vivimos, “la familia”.

Si queremos ser un ejecutivo altamente efectivo debemos tener un balance en nuestra vida profesional y personal. Los resultados laborales son importantes, pero serán mas efectivos si le damos importancia también al ocio, la familia, la salud (deporte), la espiritualidad, entre otros.

Muchas veces el tiempo se nos consume, por ejemplo, en discusiones o diferencias que tenemos con los demás, eso sucede frecuentemente sí no sabemos manejar esas conversaciones. ¿Cómo se puede ser mas efectivo en la comunicación con los demás? La respuesta está en la inteligencia emocional, esa empatía con sincronía con esa persona que tengo que en frente (ponerme en sus zapatos, pero de verdad!) saber escucharles, preguntarles mejor para entender sus necesidades, y luego darle retroalimentación y recomendaciones de una forma agradable; esa buena relación además motivará a ese compañero de trabajo.

Algo importante que debemos recordar es que hay que dejar el trabajo en el trabajo. Si construimos espacios de encuentro para vincularnos con los hijos y estamos atendiendo a correos desde el Smartphone o tenemos la computadora al lado ¿qué calidad de tiempo les estamos ofreciendo a nuestros hijos? Debemos respetar el “aquí y el ahora”, cada momento tiene su momento, es único y no se repite, dejemos el trabajo en el trabajo. ¿Cuál sería el resultado si en el trabajo estuviéramos atendiendo a nuestros hijos en todo momento? Lo mismo sucede en casa, hay que aprender a priorizar de acuerdo a la circunstancia.

Crear espacios de encuentro con nuestros hijos y/o familia nos llenará de nutrición afectiva, “alimento” que necesitamos para continuar motivados y felices en el trabajo, esa felicidad nos dará mayor efectividad y la efectividad que se verá reflejada en la rentabilidad de su tiempo. El resultado final: satisfacción personal.

¿Sabían que en algunas empresas Danesas el que trabaja fuera del horario establecido se le amonesta porque esto quiere decir que no esta gestionando bien su tiempo.? Respetemos los tiempos, la familia también nos necesita y nuestra salud es importante también.

Estás son algunas simples recomendaciones para la gestión del tiempo de un ejecutivo altamente efectivo:
Advertencia: para que estas recomendaciones funcionen se requiere un compromiso indispensable con usted mismo.

1. Tómese el tiempo para organizarse:
Lunes a primera hora, haga una lista de las cosas que tiene que hacer en la semana, priorice y distribúyalas en su semana laboral, con día y hora. Es indispensable el seguimiento con disciplina. El resultado será que siempre va a tener tiempo para esas tareas de último minuto que “le quitan el tiempo”. Es posible que hasta le sobre espacios para fortalecer las relaciones interpersonales con su equipo, que de paso esto sería una muy buena inversión de su tiempo en cualquier momento.

2. Asigne el tiempo adecuado:

Trabaje las horas necesarias, no mas ni menos, dedique un espacio de tiempo a la familia y a usted, esto también hay que planificarlo y realizarlo con compromiso.

3. Evalúe su comunicación:
Comuníquese de una forma asertiva, que definitivamente será más efectiva. Aplicable no solo al trabajo sino también a la familia.

Recuerden: Entenderlo es fácil, realizarlo es difícil, solo se necesita buena actitud y mucho compromiso para lograrlo.

La clave de todo está en tener una vida balanceada que nos hace altamente efectivos en ambas empresas. Balancee sus actividades y se convertirá en una persona más feliz, esa felicidad le dará efectividad laboral y mejor relación con los demás, lo que le hará más productivo y el resultado lo verá reflejado en la rentabilidad económica y personal, cumpliendo así con sus dos empresas.