Michael Jordan tuvo un Coach, y no fue quien lo entrenó en la cancha. Bill Gates tiene un Coach y este no sabe necesariamente de computadoras. ¿Quién trabaja con tu mente?

Grandes empresarios, celebridades, políticos y artistas, el día de hoy tienen un coach. Esto que exploto en la década de los noventas, se ha convertido en parte de la cotidianeidad de muchos, pues siempre es necesario que alguien nos haga “darnos cuenta” de lo que podría ser mejor o más certero para nosotros. ¿Pero cómo funciona?

La función de la metodología del coaching es guiar un proceso dialógico que, con base en preguntas, ayuden a una persona a:

  1. Descubrir puntos ciegos en su forma de ver, actuar y conducirse en cualquier aspecto de vida o negocios.
  2. Ayuda a esclarecer de forma importante las problemáticas personales que generan afectación en negocios y vida, ventas, desarrollo de relaciones, seguridad personal, y cualquier aspecto relacionado o vinculado con las actitud, acción y comportamiento de los individuos.
  3. Genera contexto para comprender la problemática a partir del diálogo hasta encontrar problemas, o caminos que la persona no logra ver por sí sola por pertenecer al problema en el que se habita.
  4. Genera estrategias y esclarece una serie de pasos a seguir para conseguir los resultados deseados
  5. Motiva y apoya el compromiso de los individuos con ellos mismos y con sus acciones
  6. Brinda poder mediante el seguimiento de las acciones y consolida oportunidades de crecimiento o mejora.

Recordemos que el coach no orienta, sólo pregunta, hace las labores de un indagador inteligente a partir de una metodología muy clara de siete pasos. En la cual las personas se certifican y que a diferencia de lo que se piensa cuesta mucho trabajo y horas de práctica perfeccionar. Pues hay dos factores que se relacionan para que un coach sea bueno: Habilidad y analítica.